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Conde Nast Traveler
Nos calzamos las botas para descubrir siete paraísos naturales sudamericanos a nuestro ritmo

¡Nos vamos de trekking por Sudamérica! A pie, y con todo el tiempo del mundo, es la mejor manera de descubrir esos paisajes que han sido bendecidos, sin remilgo o medida alguna, por la madre naturaleza. El trekking, o senderismo, nos da la oportunidad de recordar que somos seres nómadas que disfrutamos con el movimiento y la exploración desde que aparecimos sobre la faz de la Tierra.

Sudamérica es una de esas regiones del planeta en las que la práctica del senderismo aún nos permite conectar con nuestras sensaciones más primigenias. Por sendas y caminos nos internamos en bosques milenarios; vastas estepas; imponentes montañas que hunden sus pétreas raíces en lo más profundo de la tierra; valles solitarios por los que corren bravos ríos; y cristalinos y gélidos lagos que recogen el agua del deshielo de los glaciares.

Además, recorriendo esas rutas también nos encontramos con las obras de nuestros antepasados, seres que construyeron ciudades en lugares imposibles. Ruinas arqueológicas que nos cuentan historias perdidas en las profundidades de la jungla o en los valles de las montañas.

Nos calzamos las botas, tomamos nuestra mochila y nos ponemos en marcha por las mejores rutas de senderismo de Sudamérica.

 

Santa Cruz, Perú 

Las opciones senderistas de Perú son casi ilimitadas, convirtiéndolo en uno de los mejores países del mundo para desarrollar esta actividad al aire libre. Uno de los trekking de Sudamérica más famosos, no solo del país, sino del mundo, es el Camino Inca, pero su fama lo ha llevado a estar completamente saturado y mostrar unos precios realmente elevados.

Una buena alternativa para internarse en las montañas andinas es realizar el trekking de Santa Cruz. Se trata de una ruta de tres o cuatro días por espectaculares montañas de picos nevados y valles apenas transitados –sobre todo si lo realizamos fuera de temporada– más que por los pastores de la zona.

Se recorre una distancia de unos 50 km y la cota más alta alcanzada es de 4.750 metros sobre el nivel del mar, en el impresionante paso de Punta Unión.

La base para organizar la ruta es la ciudad peruana de Huaraz. Allí encontraremos muchas agencias de guías de montaña. Aunque podemos emprender la aventura en solitario, siempre viene bien tener la ayuda y el consejo de un experto en la región.

 

La ciudad perdida, Colombia 

Sí, la visión de Machu Picchu al amanecer puede ser algo inolvidable si hemos realizado el Camino Inca peruano, pero Colombia también esconde una antigua ciudad en las profundidades de su selva. Para descubrirla tendremos que correr la gran aventura que nos propone el trekking de la Ciudad Perdida.

Un recorrido de tres a cinco días por una densa jungla repleta de ríos, barro, insectos y, por supuesto, un contacto íntimo con la naturaleza. El premio no solo está en el camino, sino que al final llegamos a las ruinas de la Ciudad Perdida de los indios tayrona.

Este yacimiento arqueológico fue descubierto en los años 70 del pasado siglo y pertenece a una urbe levantada en torno al siglo IX.

La alegre y caribeña Santa Marta suele ser utilizada como base para emprender esta expedición en la que necesitaremos un guía experimentado.

 

La W en las Torres del Paine, Chile 

Dicen los expertos que el Parque Nacional de las Torres del Paine es el paraíso terrestre para los amantes del senderismo. No seremos nosotros los que llevaremos la contraria.

Entre las múltiples rutas que se pueden realizar dentro de los límites de este parque ubicado en la Patagonia chilena, la más popular es la de la W. De dificultad moderada, esta aventura de cuatro días nos lleva a admirar glaciares, picos nevados, lagos y la bella estepa patagónica. Incluso podemos toparnos con algún esquivo y elegante puma.

Para aquellos que estén buscando un reto algo mayor, el circuito de la O es ideal.

 

Chapada Diamantina, Brasil 

En el brasileño estado de Bahía aún resuenan los pasos de los buscadores de diamantes que, en el siglo XIX, dragaron los ríos que alimentan el fascinante paisaje de la Chapada Diamantina.

Una inmensa arboleda tapiza montañas de cimas achatadas y oculta misteriosas cuevas, tanto acuáticas como secas, que harán las delicias de los amantes de la espeleología.

La ruta más habitual es la que une las poblaciones de Lençois y Vale do Capão. Un recorrido de tres a cinco días repleto de espectaculares miradores y apenas transitado.

En este caso es totalmente imprescindible hacerse con los servicios de un guía experto en la región, pues los senderos apenas están señalizados y es muy sencillo extraviarse.

 

Volcán Cotopaxi, Ecuador 

Divisable desde la lejanía, la silueta, perfectamente cónica, del volcán Cotopaxi es uno de los iconos más reconocibles de Ecuador. Su cima se halla a casi 5.900 metros sobre el nivel del mar, convirtiendo este reto senderista en una prueba en la que necesitaremos tener una buena condición física.

Los viajes de aproximación al volcán suelen organizarse en Quito. Será necesario contratar a un guía para abordar una complicada ruta de un par de días de duración que nos llevará a ver de cerca uno de los volcanes activos más importantes de Sudamérica.

El ascenso es duro, pero la recompensa, en forma de una espectacular panorámica desde las alturas, hace que el esfuerzo acabe mereciendo la pena.

Si queremos alcanzar la cima, deberemos intentar la hazaña durante la temporada seca –entre noviembre y febrero– y rezar a los dioses de la montaña.

 

Huayna Potosí, Bolivia 

Bolivia es un país realmente exigente desde el punto de vista senderista. Buena parte de la ‘culpa’ de ello la tiene la altitud, con vastas planicies situadas a varios miles de metros sobre el nivel del mar. Este será el principal inconveniente a superar cuando nos embarquemos en la aventura del trekking de Huayna Potosí. Dos o tres jornadas de caminata en los que llegaremos a alcanzar un punto situado a más de 6.080 metros sobre el mar.

Al atravesar abruptas zonas montañosas, encontraremos tramos realmente técnicos en los que habrá que escalar secciones de roca y hielo. Para afrontar este reto con garantías de éxito deberemos llevar muy buena ropa de montaña y contar con un guía.

Esta ruta se halla cerca de La Paz, por lo que es muy buena idea pasar unos días en la capital boliviana (ubicada a 3.640 metros sobre el nivel del mar) para que nuestro cuerpo se vaya aclimatando a la altitud. Una dura prueba por un lugar muy poco transitado, regalándonos una experiencia en la naturaleza muy difícil de igualar.

 

Cataratas Kaieteur, Guyana 

Guyana es un país prácticamente desconocido por el viajero habitual, pasando desapercibido incluso para los mochileros que trazan su ruta para descubrir Sudamérica. Quizá sea por su pequeño tamaño o por la dificultad para moverse por un territorio en el que más del 80% de su superficie está cubierta por una densa selva tropical. Sin embargo, si nos atrevemos a visitar este lugar, nos puede ofrecer algunos de los mejores trekkings de la región.

En su capital, Georgetown, podemos organizar una ruta que nos lleve a conocer una de las más bellas cataratas del norte de Sudamérica. Se trata de las cataratas Kaieteur, un salto de agua de 221 metros de altura que suele presentar un caudal –de color amarronado– formidablemente abundante.

Como suele pasar en las mejores caminatas, la experiencia más inolvidable se halla a lo largo de una ruta –de entre cinco días y dos semanas de duración– que nos lleva a través de una masa forestal especialmente tupida y prácticamente virgen, disfrutando de flora y fauna exóticas a cada paso que damos.

Tan solo se permite el acceso a unos miles de personas al año, pudiendo quedarnos a dormir en comunidades locales, lo cual añade el factor cultural a la experiencia.

Miércoles, 13 de Mar de 2024

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